Casualidad o no?, lo cierto es que tengo un piano en mi casa, no un piano de cola como en las películas donde puedes dar vueltas bailando mientas tocan, pero un piano, un piano de pared de color negro. Hace unos años lo tocaba mi hermano, que estudiaba en el conservatorio y mientras sus manos se deslizaban por las teclas ambientaba la casa y el sonido transmitía tranquilidad. Pero ya hace bastantes años que nadie lo toca, nadie abre su tapa y presiona con sus largos dedos las notas, lo echo de menos.
Fue por casualidad que paso una chica que sabía de música, bastante por lo poco que he visto e imagino que escuchar su melodía será como navegar por el mar sereno de tacto sencillo. No puedo ser, a mi piano nadie le descubrió sus martillos y está solo, olvidado, desafinado y tapado con una tela para no coger frío.
No pudo ser no fue por nada en particular, fue por la dejadez que tenemos, por el abandono y la rutina, y en su caso por la absorción de trabajo, se olvido, nos olvidamos y mientras pasaba el tiempo yo observaba de vez en cuando un muro, un muro virtual lleno de fotografías, viajes, vestidos. Durante ese tiempo comprendí que la dedicación que ella ofrecía en su trabajo era espectacular, preocupada por los detalles, los momentos, los vestidos, dejando todo perfecto para que la actuación sea irrepetible. Entender esto significa llevar la música dentro de ti, música cuando andas, cuando hablas, cuando duermes, y sin saber cómo, un día te has convertido en un acorde, o una nota, que siempre suena del mismo modo.
Pero mi chica no, no se conforma con esa nota, desea ser el recital completo, sentir que vuela mientas ofrece lo mejor de sí misma, al igual que hace estando detrás, en silencio, como el líder que organiza desde la oscuridad para que otros se lleven el preciado reconocimiento del aplauso.
Y no se esto por casualidad, o porque soy adivina, ni tengo intuición, lo sé porque disfruta dentro de los vestidores de los artistas, se viste con sus ropas e interpreta un gran papel, y guarda esos momentos tras el ojo de la pantalla de su ordenador, para ella, para verlo, para recordarlo y sentir ese acogedor calor de hacer las cosas bien.
Me gusta, me gusta que comparta sus inquietudes, que pregunte si se corta el pelo, porque en realidad es artista, se debe a su gente que la admira, es una más del equipo y si cabe un soporte importante del equilibrio del Medievo. Por cierto, no te cortes el pelo.
No todo es bonito, tiene un problema, bastante serio y que cuando viene la atormenta y apaga, sufre de migrañas, eso dice, yo creo que no, no son migrañas, es la música que se agolpa en su cabeza y suena cada vez más fuerte y más fuerte, y no puede salir, no puede salir y expresar a través de sus delicadas manos sus composiciones, su talento, su sentimiento, sí!, sí!, yo también pienso lo mismo, demasiados problemas para estar detrás, demasiadas inquietudes por explorar y mostrar, y demasiada fuerza en la mirada que expresa la música de su libertad.
Eso es lo que me transmites con lo poco que te conozco, no sé si cierto o no, pero aquí lo dejo en silencio hasta que mi piano vuelva a sonar.
Aplausos......
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