Los domingos son esos días extraños de felicidad y compañía que tan pocas veces se cumplen, para mi es el día de descanso, el día de la reflexión, pensar que he hecho esta semana, que cosas me han salido bien, que cosas mal y con el remix de todas intentar empezar otra semana.
Me resulta duro levantarme cada día como otro día más, temprano, estudio, voy a la planta baja, como, estudio, ceno y a dormir, es complicado levantarte sin un orden concreto e intentar que todos los días pasen y te sientas bien, no derrumbarte, mirar las cosas buenas, pasear, hablar, pasear, hablar… No creía que me costaría tanto, no llevo nada bien esto de decir que estoy en paro, y aunque me estoy haciendo fuerte para enfrentar el resto de las situaciones que me acontezcan en la vida, es difícil no caer en la tentación de sentarte, dejarse llevar por el aburrimiento y los malos rollos.
Tras pasar este domingo sola, pensando en lo que me divertí ayer, recuperándome de las salidas nocturnas, y pensado en que debo hacer la semana próxima, voy a hacer un break, la semana que viene vendrá, pasara y volveré a hacer lo mismo, lo importante es no pensar, dejarme llevar y tal vez así pueda conseguir que la monotonía no entre en mi vida.
Que duro debe ser para mis compañeros parados este estado, pues creo que yo todavía puedo dar gracias, este tiempo lo necesitaba para encontrarme conmigo y recuperar la sonrisa que deje en la acera de la vida laboral, hundida por las personas que me hicieron daño.
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