Tras terminar las obras de demolición y voladura de mi bajo espero tener más tiempo para mi masa gris y cuidar mi grasa blanca. Toda obra tiene alguna sorpresa, yo he tenido dos, por una parte resulta que un pilar no llega al suelo, en algún tiempo fue degollado y ahora no sé que voy a hacer con él, esta es una sorpresa desagradable, pero la mejor alegría ha sido en el último metro de picado de yeso, tenía un cajeado tipo ventana con varias capas de yeso, he mirado un poco y he visto algo parecido a unas letras de graffito, y sí, he quitado las dos capas superiores y sorpresa!, tengo el trasdós de una panel de azulejería, con las anotaciones del lápiz para su montaje, que curioso, ves como todo no es picar y picar y picar, siempre existe alguna alegría que te hace sentir feliz.
En estos días de reflexión he pensado en los mecanismos de la felicidad, como puedo medir mi nivel e intensidad de felicidad, complicado verdad?, pero no imposible, lo imposible es desear ser feliz. Las personas por conducta pensamos en cosas negativas, o mejor dicho, pensamos en las cosas que nos hacen infelices, parece que con esta fustigación agrandamos los momentos de felicidad. Yo no soy diferente, claro que no, tengo muchas más defectos y extravagancias que cualquiera, para que os haigas una idea en mi piso he colgado lienzos en el techo, seguramente muchos de vosotros ni lo habíais pensado, pero mi mente escabrosa tiene estas estupideces, bueno, pues dentro de esta cabecita observo que como un reflejo o alfo innato vienen a mi cabeza situaciones que me hicieron o hacer no ser feliz, cuando estoy sola en casa, cuando me preparo la comida, o tal vez cuando estoy estudiando, y la verdad es que las controlo, porque lo más importante es controlar y saber que pasa y no dejar que se meta en tu cuerpo. Es complicado pero sencillo, es delicado pero paciente, si somos nosotros mismos los que nos autolesionamos porque no nos controlamos y sencillamente buscamos esa felicidad tan deseada por todos los seres en las cosas buenas del día, de la semana, del mes.
El mecanismo debe ser isofacto, en el momento que notes esta sensación bloquéalo, ciérralo, anda, cambia de tema, escucha a Georgie Dann en su canción del verano, seguramente conseguirás evitarlo y descubrir las cosas buenas que te han pasado hoy.
Yo hoy he tenido dos muestras de felicidad, la primera me ha pasado en el bajo, mientras picaba mi vecino del ático me ha saludado con su niño pequeño al brazo, me he acercado y con el guante sucio se lo acercaba a su carita, se reía, ya veis, que simple, entonces le digo, te apetece que juguemos con el barro, he extendido mis brazos y sorpresa, se ha lanzado de los brazos de su padre a los de una desconocida, simplemente porque le habré transmitido tranquilidad y sabia que lo podía pasar bien, para mí ha sido una muestra sincera de felicidad no buscada y espontanea.
La segunda muestra no es mía, es de mi madre, pero creo que tiene mayor valor, ya escribí sobre mi perro, mi Pelaio, un pincher chiquitin que he criado en libertad y llevo de paseo libre, bueno, pues mi madre me ha llamado para decirme que Pelaio tenía hambre, que le ha dado de comer y luego, cuando mi padre no la veía, le ha vuelto a dar porque tenía hambre, cierto es que es un perro muy comedor pero alguien le tendrá que poner el freno, seguramente no encontréis en esto la muestra de aprecio, si lo encontrareis si os cuento que mi madre es de las que va por la calle y espanta por miedo a los perros y gatos, no quiere que la huelan, que la toquen, le dan asco y yo pensaba que no iba a conseguir nada mi Pelaio, pero si, ella lo acaricia, le dice bonito, le da de comer y me llama por teléfono para contármelo, que diferente es la felicidad, que diferentes son sus muestras y que complicados somos para no verlas.
Estos días una conocida parece que se está fustigando, dice que está pasando unos malos días, sin apenar conocer y con atrevimiento le ha invitado a ver una película, pues esta tarde estoy con mi cuñado y quiero que vea “Comentas en el Cielo”, nada más allá que ver una simple película, sin hablar, sin contar, simplemente con compañía, pues cuando estamos en momentos bajos es tener una mano altruista que nos tienda sus dedos y abramos los ojos, posiblemente no conseguiré nada, pero al menos si se ha reído un momento, o se ha quedado traspuesta por mi actitud, habré conseguido desviar su pensamiento infeliz, espero que si lee el blog le sirva para obstaculizar estos momentos.
Que diferentes somos, que infelices y felices, por mi parte recomiendo bloquear los pensamientos malos y dejar que nuestro corazón busque su felicidad, esa que le dan las pequeñas cosas, las buenas personas, la sorpresa de los días y la sonrisa de unos labios, mi consejo, que aunque estés mal, ríe, ríe, así sin darte cuenta veras que ya ha pasado. Para mí la felicidad está en mi misma, sino no pienso que soy feliz no seré feliz, es como cualquiera de las celebres frases hechas que tenemos en el refranero español y lo más importante es que nos la tenemos que creer, no es como sentir que soy feliz, es pienso que soy feliz, que es muy diferente, os hago esta observación porque todos tenemos que prestar atención e incluso yo, intentaré grabármela a fuego en el cabezal de mi cama, para que cada noche me acompañe y recuerde los buenos momentos del día.
Para mí la felicidad tiene nivel e intensidad, lo complicado es verla y tenerla cuando la tienes delante de tus ojos.
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