Por suerte o por desgracia no tengo miedo, no tengo miedo a la oscuridad y al descanso. Tengo que confesar que en mi primera vida si tenía miedo, y tal vez por eso me sentía paralizada, era el miedo el que me paralizaba, porque yo sí que sabía donde quería estar, pero el miedo me paralizaba. En esta segunda fase no tengo miedo, lo deje atrás, tengo que confesar que no hace mucho, pues tras mi accidente y dentro del huracán estuve seis meses que no tenía miedo, sentía atracción, atracción por cruzar la barrera, sin más, sin tener miedo, simplemente con el fin de descansar, dormir y olvidar. Pero hoy grito que no tengo miedo, no tengo miedo, soy feliz y me gusta lo que soy, lo que hago, reírme, bailar como un pato, divertirme y despertar.
Hace unos años sufrí uno de los capítulos más difíciles de mi vida, perder a un ser querido, que todavía hoy no he superado, y se me llenan los ojos de lágrimas al recordar, bueno, dentro de aquel capítulo y mientras procedíamos al acto de entierro, unas palabras se me quedaron grabadas y llenaron de alivio y consolación, aquellas palabras decían: “cuando estamos en el vientre de nuestra madre estamos muy bien, recogidos, calentitos y protegidos, claro llega un momento en el que algo se empieza a mover y dice que tenemos que pasar a otra fase, en ese momento tenemos miedo, miedo por lo que podamos encontrar, y cuando salimos vemos que es un lugar mejor, diferente, en el que disfrutamos y vivimos. Pues el cambio a la muerte es similar, claro que le tenemos miedo, pero es como el acto al nacer, otra fase”. Cada uno lo puede interpretar como quiera, no creo en la vida después de la muerte, aunque me gustaría, pero si pienso que es otra fase, la fase del silencio y del descanso eterno.
La vida está llena de sorpresas, incluso la muerte es una sorpresa, y como sorpresas las tenemos que disfrutar como vienen, mi última sorpresa ha sido conocer a un ser maravillo, un chico que con su cariño me llena de alegría, me acompaña y en silencio guía. La vida está llena de gente sorprendente, pocos, pero buenos, y en ese lugar es en el que quiero estar, donde se me entiende y escucha, donde se habla y ríe.
Hace un tiempo que tengo en la mente que hacer con mi bajo, a que puedo dedicarlo, una chica me inspiro y me gustaría dedicarlo a una asociación del espacio, una asociación donde cada arte tenga su espacio, el arte de leer los niños con los mayores, y arte de exponer tu proyecto a tus seres queridos o amigos, el arte de crear en la pintura, escultura o fotografía, el arte de sentir el silencio sobre unos cojines, el arte de salir de casa y tener tu rincón en algún sitio, el arte de organizar, el arte de cooperar y colaborar, el arte de cantar, de bailar y de la música, el arte de no estar solo, el arte de integrar, el arte de exponer, el arte de ser, ser como queremos ser, y a través de esto divulgar que si queremos se puede, que el altruismo no es ficticio, que todo tiene recompensas, que la vida es para vivirla, y que para vivirla me gustaría que un escenario importante de mi teatro fuera esa multidisciplinariedad de artes, que en definitiva no son más que el arte de sentir.
No tengo miedo y tal vez por eso no me dejo arrastrar por la sociedad, no tengo miedo y sin tener miedo, siento miedo al amor, que arrastra y ciega.
No hay comentarios:
Publicar un comentario