Difícil es saber si eres libre, o cuanto de libre eres, mi madre me enseño a amar la libertad, me enseño a elegir y equivocarme, incluso a veces demasiado, pero gracias a ella soy así.
Me cuesta ver el cajón desastre de la televisión, sobre todo las noticias y observar la prisión de las fronteras, esas fronteras dibujadas sobre el papel por hombres que conquistaron territorios, por hombres que lucharon, por hombres que murieron. Esas fronteras que nos tienen atrapados en un estado, que ahogan, que destrozan, que secan, y aún sediento por beber, le quitan el agua. En esos momentos no veo la libertad, no veo los estados de bienestar que en teoría hemos creado, no lo veo, veo sufrimiento y palizas en las manifestaciones de Valencia con los alumnos del colegio Lluís Vives, veo desesperación en los ojos de los griegos que aunque quemen el país no conseguirán nada, antes lo han quemado a ellos, veo afán de poder por una serie de personajes que lo único que quieren son noticias, noticias para aparentar, para salir, como si de Belén Esteban se tratara, diciendo estupideces y montajes.
Me repudia pensar que esta gente no ame la libertad y no nos deje ser libres, me sorprende como están luchando por fronteras, por territorio, por poder, en esta guerra del dinero, donde los luchadores son los trabajadores y los muertos los desempleados. Pasado el tiempo te das cuenta que la historia siempre se repite, son los mismos perros pero con diferente collar, los tiburones del asfalto que con sus mandíbulas aprietan hasta descomponer en dos nuestros cuerpos, separar la mente de las piernas, si, cortándonos las piernas para no correr, para no correr y protestar, dejándonos postrados en la silla de nuestro sofá viendo el espectáculo.
No sé si soy libre, soy libre de mis actos, de mi tiempo, de mi amor,…, pero encerrada por el capitalismo, ese que nos obliga a comprar para comer, a comprar para reír, a comprar para salir,…, y entonces pienso, soy libre? Libre de qué?.
Cuando me siento encerrada en esta prisión de sociedad miro mi brazo, no porque me guste, sino porque él existe la señal de la libertad. No sé si es frecuente, de momento en lo que llevo de vida no he encontrado a nadie que lo tenga, y tal vez por eso no encuentro el complemento de mi vida, el caso es que tengo un dibujo natural, un dibujo que forma mi sistema sanguíneo, un dibujo formado por una vena, el dibujo representa una comenta, un pájaro, una gaviota, tal vez penséis que es una imaginación o una tontería, pero para mí representa mi libertad, lo llevo escrito en mi cuerpo, y cuando me siento prisionera sé que la sangre que me da vida es libre, la miro, lo observo y esa es la única verdad, es libre, y por tanto soy libre, mi cuerpo me dice que soy libre.
Que es la libertad?, mi madre me hizo libre, tal vez porque fue ella la que dibujo esa gaviota, y como esa gaviota soy, andando, bailando y volando siguiendo mi libertad.
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