Un día como otro aunque diferente, un día medio en casa medio en la fantasía, con la mirada atenta de mi perrito mientras yo lo me evadía, el pendiente y con cariño se acerca a cada momento, yo lo acaricio pero no tengo ganas de jugar, pero él insiste y al final consigue su objetivo, y aunque yo hoy soy papel, saco las fuerzas necesarias para dibujar la sonrisa en mis labios y continuar.
Que rareza, hoy debería de ser un día feliz, he soñado con mi ídolo y sin embargo me he levantado con el pie izquierdo, tal vez no quería que el sueño se acabase, tal vez al despertar y ver la realidad mi mente se ha apagado, pero que bonito ha sido soñar que algún día te conozco, o que al menos, has leído el mail que hoy valiente te voy a enviar, aunque no obtenga respuesta, aunque se quede en la papelera de la ip de un ordenador que nunca sabré, aunque no tenga ningún final, me quedo con la esperanza que en su viaje tormentoso hizo todo el esfuerzo que pudo, porque eso es lo importante, atreverse y ser valiente, papel pero valiente, no dejando que me arrugue el paso del tiempo y no volver a ser papel, sino papel arrugado, porque aunque me planche, me lave o haga una cura, esas heridas no cicatrizan y quedan en la suspensión de un día bajo, volviendo para compadecerse de algo que no tubo solución, que dejaste hacer y en que te convertiste.
Hoy necesito escribir, escribir para no pensar, escribir para pasar, escribir para sonreír, para que estos gastados bytes me arranquen lo no encontrado, y leer, leer para no entender, entender que esta sociedad podrida no podrá conmigo, que aunque las montañas sean altas tus pies te llevarán a la cumbre, que aunque el mar este revuelto, nadarás sobre él formando el remolino del nacimiento, que aunque el viento me ciegue, seguirás andando con el olfato siguiendo el olor de la hierba de tu sendero, que ni las pinchas, ni los agujeros, ni los baches harán desvanecer la esperanza de tu futuro, de llegar a ser quién eres, saliendo de este maldito cuerpo y viviendo en libertad.
Como papel me quedo, continuando con mi promesa de hoy, deseando con todas las fuerzas obtener frutos, pero qué difícil es que de un manzano puedan nacer peras.
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