Cuanto tiempo juntos, cuanto tiempo dedicados el uno al otro, cuanto tiempo de cariño, amor y comprensión, y ayer fue el final, tu te fuiste, ella se queda, y ahora que, que queda?, el ayer.
Esta es la historia de una pareja, una pareja convencional que se casó y vivían en un pueblo pequeñito, él se dedicaba al campo, ella ama de casa, todo iba bien, no tenían problemas, tuvieron familia, dos niñas hermosas y su día a día no era diferente, simplemente eran otra pareja más.
Llegó un día y ella se encontró mal, fueron al médico, tenía un tumor, un tumor tan grande como un niño, que desgracia mas grande, que desesperación, que podían hacer, que iba a pasar?, estuvo muy enferma, muy enferma, los médicos no eran optimistas, el estaba desesperado, a quién se podía encomendar?, era una época diferente, la medicina no estaba tan avanzada como ahora, él le rogo a Dios, le prometió que si su mujer se recuperaba subiría una cruz de hierro a la montaña más alta del valle.
Con el tiempo se recuperó y él cumplió su promesa, encargo una cruz y con unos amigos la subieron y pusieron en el pico más alto, desde entonces ese pico se llama el pico de la cruz, por esa cruz que llevaste, por esa cruz que pasaste, por esas fuerzas que tuviste…
Ella se recupero, pero entonces caíste tú, estabas enfermo, no lo querías reconocer, te sumiste en una profunda depresión que no se trató a tiempo, por tu cabezonería, porque te hacías el valiente y pensabas que tenías que sacar la casa adelante. Si, caíste tú, enfermaste de los nervios y no te recuperaste.
Entre los dos salisteis adelante, ayudados por la familia que os ama, juntos, juntos con el amor que os ha unido durante más de 40 años, tu la cuidaste a ella, ella te ha cuidado a ti, los dos unidos por algo fuerte, algo tan fuerte que ha perdurado hasta ayer, hasta que ayer cerraste los ojos y vaciaste la mitad de su ser.
Cuando pienso en estas historias me emociono, ojala todos encontráramos el mismo amor que encontraste tu, el amor verdadero, que une en lo bueno y en lo malo, y que entregas a la otra persona tu vida, le regalas tu amor, tu vida y tu tiempo, porque es tu mitad y porque sin ella estas vacío.
Adiós tío Enrique, que ironía, tengo a tres seres queridos en el cielo, y los tres son Enrique, cuidaos y que la eternidad os enseñe la fuerza de la luz.
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