Señor pintor cuanto tiempo entre brochas y manchas, de pared
en pared y color en color, ilustrando el ambiente y la vida de los habitantes
de esas casas, tantos años, con tus cubos, tus pinceles, tus botes de colores, formando
el reflejo de tu interior en cada lugar y en cada techo.
Hoy llegaste a tu techo, no sé si un techo de color o gris,
para nosotros de momento es gris, esperando que lo ilumines con las manchas de
colores de tu ropa y pinceles.
Hoy es un día duro, es el día del final, de tu despedida, de
querer decir hasta luego mientras tú ya te has ido, y sin embargo no puedo
creer que tu vitalidad haya sido apagado por la epidemia de nuestro siglo, por
esa maldita enfermedad que he sufrido en silencio mientras los míos sentían en
su interior el dolor de la muerte.
Cuando supe que te llegó a ti no pude entender cómo podía
ser, un hombre fuerte, de gran vitalidad y profundo luchador. Un hombre siempre
sano, sin la infección química de los malditos medicamentos, ayudado por el
viento de la naturaleza que respirabas en tu hobbie, fuerte como un roble, resistente
a temporales sin ni siquiera un resfriado, fuerte como el león de tu naturaleza,
cobijando a tus chicas todo el tiempo y defendiendo el calor del hogar sin condición
alguna.
Cómo entender, como entender que se paro tu reloj, que dejas
lo que más quieres y apreciado, la vida, la vida que has transmitido a los
tuyos, los valores, el respeto, la educación, siempre tan correcto, tan severo
y recto, que dejas tu marca en las niñas, son el reflejo de tus colores, de tu
sonrisa y tú lucha. Sé que te duele más que nada dejarlas solas, pero gracias a
tu ejemplo su sendero no tiene las trabas de la hierba que crece y crece, tu lo
has dejado marcado y ellas inconscientemente lo recorren con paso firme, sin
volver atrás, ayudadas por tu energía y su valor.
Pintor, tú que pintas con amor, con el amor de tu mujer que
te cuida cada día, que te ama, la mujer que elegiste y te eligió, que ha estado
a tu lado faltándole las fuerzas para andar, las fuerzas del sentimiento, y que
ahora sola debe continuar, sin su pilar que eras tú, sin su amor, sin tus
palabras, continuar para esperar encontrarte en un algún lugar, sé que por ti
lo hará, levantarse de la profundidad gris que la ciega, andando por ti junto a
todos, tus niñas y nietecillos, que tanto te adoran, se que los cuidaras allá
donde estés, pero lo que sí que sé, es que ahora te has convertido en su ángel
de la guarda, cómo ese ángel que yo tengo y que aunque lejos, estas más cerca
de nuestro corazón.
Tantas veces he visto la sonrisa en tus labios sentada en el
portal de tu casa, mirando desde mis ojos de inmadurez tu trabajo y esfuerzo,
escuchando tus palabras y frases de respeto, que entender que se apago la luz
de tu calor es imposible, deseo que encuentres en este nuevo camino a los tuyos
que tanto quieres, que junto a ellos nos esperes y que continúes pintando de
color no las paredes ni los techos, sino la luz que entra en nuestras
viviendas.
Hasta siempre José.